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El estreñimiento crónico es una condición que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen, dificultando la regularidad intestinal y generando malestar digestivo. A nivel fisiológico, se asocia con una motilidad intestinal lenta, una baja ingesta de fibra y líquidos, y un desequilibrio en la microbiota intestinal, factores que contribuyen a la dificultad en la evacuación intestinal.
El consumo adecuado de fibra soluble ha demostrado ser una estrategia efectiva para mejorar el tránsito intestinal y corregir el estreñimiento crónico. Su capacidad para retener agua ayuda a suavizar las heces y a promover una evacuación más regular. Además, las fibras solubles actúan como prebióticos, estimulando el crecimiento de bacterias beneficiosas que favorecen la microbiota intestinal y fortalecen la función digestiva.
Estudios clínicos han evidenciado que una dieta rica en fibra, acompañada de una adecuada hidratación, no solo contribuye a aliviar el estreñimiento, sino que también ayuda a reducir la inflamación intestinal y a mejorar la absorción de nutrientes esenciales. Mantener un equilibrio en la alimentación y una ingesta regular de fibra es clave para lograr una digestión eficiente y un bienestar digestivo sostenido.
Para potenciar los efectos beneficiosos de la fibra y favorecer una digestión saludable, recomendamos un consumo mínimo de 2 litros de agua al día. Una hidratación adecuada es fundamental para facilitar el tránsito intestinal y optimizar la función digestiva.
Adoptar hábitos que favorezcan la salud intestinal es fundamental para mantener una digestión saludable y mejorar la calidad de vida.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda un consumo de 2 a 3 litros de agua al día, dependiendo de las necesidades individuales, para garantizar una hidratación óptima y el correcto funcionamiento del organismo.


